jueves, 18 de noviembre de 2010

SOLUCIONES PARA LA LACTANCIA MATERNA

El dolor en los pechos es tal vez una de las experiencias más incómodas y angustiantes que pueda sentir una madre que amamanta y sus causas pueden ser muy variadas: Desde lastimaduras por una bomba o máquina extractora e incluso un reflejo de salida de la leche doloroso, hasta grietas en los pezones, congestión mamaria, conductos tapados, mastitis y abscesos que pueden dificultar la lactancia.

En la gran mayoría de los casos de dolor en el seno no se recomienda el destete pues esta medida tiende a empeorar el problema y a disparar sentimientos de angustia en la madre y el bebé.
  
Aquí encontrarás algunas soluciones:

CINCO MANERAS DE PREVENIR PEZONES AGRIETADOS CUANDO AMAMANTAR
 
1. Colocación: Los labios de tu bebé deben estar hacia afuera y abarcar con su boca la mayor parte de la areola (el área oscura alrededor del pezón).

2. Posición: Se facilita cuando la cabeza del bebé está alineada con el resto del cuerpo y volteado hacia ti “barriga con barriga”.

3. Succión: Verifica que tu bebé esté succionando y tragando rítmicamente. Si la succión no es correcta, interrúmpela las veces que sea necesario introduciendo el dedo meñique en la comisura de la boca del bebé para abrirla e intentar de nuevo.

4. No es necesario lavar los pezones ni antes ni después de amamantar. La areola tiene mecanismos lubricantes y antibacteriales, hacerlo contribuye a las grietas.

5. El uso de pezoneras puede producir congestión mamaria porque en ocasiones el bebé no logra extraer a través de ellas toda la leche necesaria.

CINCO MANERAS DE CURAR LOS PEZONES AGRIETADOS:

1. Puedes exprimir una gotita de calostro o leche madura y ponerla en los pezones para una acción cicatrizante.

2. Dejar de amamantar solo agrava el problema. Si un solo pecho tiene grietas, ofrece al bebé del menos afectado primero mientras se activa la bajada de la leche. Si tienes lastimados ambos pechos, compresas de calor y masajes previos para estimular la bajada de la leche contribuyen a que el bebé haga menos succión previa a su salida.

3. Puedes usar en el área afectada lanolina ultra purificada después de alimentar a tu bebé (no es necesario retirarla cuando el bebé vuelva al pecho).


4. Cambia el ángulo de succión variando las posiciones en que amamantas.

5. A muchas mamás les funciona dejar sus pechos descubiertos y que les caiga un poco de sol.


CINCO MANERAS DE ALIVIAR LA CONGESTIÓN MAMARIA:

Unos días después del parto con la transición del calostro a la leche madura algunas madres sienten que sus senos aumentan de tamaño, están sensibles y se ponen tirantes. Algunas experimentan fiebre y malestar. A esto se le llama congestión mamaria y se debe a la gran cantidad de sangre y linfa que llegan al seno a ayudar en la producción de la leche, así como al aumento de la misma. Otra de sus causas de da cuando han pasado algunas horas sin amamantar o cuando el bebé empieza a espaciar las tomas.

Dar pecho con mucha frecuencia desde que nace tu bebé y despertarlo si no come cada dos o tres horas durante las primeras semanas de vida previene la congestión mamaria.

1. Si el pecho está duro e inflamado tu bebé podría tener dificultades en el agarre. Aplicar calor, masajear con suavidad la zona afectada y extraerte un poco leche antes de la toma ayuda para ablandarlo. Luego de alimentarlo puedes utilizar compresas de frío para seguir el tratamiento.

2. Si te congestionas porque tu bebé es dormilón y no ha sido puesto al pecho, el contacto piel a piel, no abrigarlo demasiado, hablarle, cambiarle el pañal y cambiarlo de posición lo despiertan. Si se debe a tomas espaciadas, puedes extraer un poco de leche entre tomas mientras tu cuerpo se adapta.

3. Verifica que tu bebé esté succionando adecuadamente para que extraiga la leche eficazmente.

4. Trata de no suplementar a tu bebé con leche artificial si no es necesario, porque succionará menos del pecho y aumentará la posibilidad de congestión.

5. Suspender la ingesta de líquidos no contribuye con la disminución de la molestia. Toma líquidos en la medida de tu sed.


CINCO MANERAS DE ALIVIAR UN CONDUCTO OBSTRUIDO: 

Se obstruye un conducto cuando la leche no se desocupa como debiera y se presenta por dificultades al colocar al bebé o en la succión, intervalos largos de tiempo entre tomas, biberones, chupos, ropa apretada que presiona el pecho, horarios rígidos, bebés dormilones, secreciones de leche que tapan su salida, estrés, demasiadas actividades. Se caracteriza por un área muy sensible en el seno, un enrojecimiento o un abultamiento doloroso. Generalmente mejora después de veinticuatro horas de tratamiento.

1. Cambia la posición en que amamantas en cada toma para que salga leche de todos los conductos. Si colocas a tu bebé boca arriba para que amamante debajo de ti en cuatro patas, tus pechos quedan descolgados en una posición fácil para destapar conductos.

2. Compresas de calor, masaje en el área afectada y amamantar inmediatamente después o extraerse leche ayudan a aliviar el problema.

3. Amamanta por el pecho afectado con mucha frecuencia y por un rato suficiente 
largo.

4. Afloja tu ropa apretada y descansa al lado de tu bebé permitiendo que amamante cuando lo desee.

5. Si tienes un abultamiento en un pezón, este puede ser producido por una bolita de grasa o una perla de leche, en este caso tu médico puede retirarlo con una pequeña incisión.


CINCO MANERAS DE TRATAR LA INFECCIÓN DE UN SENO O MASTITIS:

Un conducto obstruido no tratado a tiempo puede desencadenar en una mastitis. Los síntomas son parecidos, sumados en ocasiones a una sensación de calor en la zona, fiebre y malestar general.

1. Es conveniente empezar a curar la infección lo más pronto posible. Sigue el mismo tratamiento del conducto obstruido: calor, amamantamiento muy frecuente y descanso.

2. Entre tomas puede funcionar colocar compresas de frío si sientes además congestión mamaria.

3. Consulta a tu médico si continúan los síntomas luego de 24 a 48 horas de iniciado el tratamiento. Es posible que te recete antibióticos que ojalá sean de amplio espectro compatibles con la lactancia y recuerda terminar el tratamiento.

4. Sigue amamantando! En tu leche se generan anticuerpos que protegen al bebé de las bacterias que están causando la infección además de que desaparecerá más rápido.

5. Descansa junto a tu bebé.

CINCO MANERAS DE ALIVIAR UN ABSCESO EN EL SENO:

Un absceso es diferente a una infección del pecho y surge de la acumulación de pus en una cavidad del tejido como consecuencia de una infección que no se ha curado.

1. Puede abrirse solo o requerir una incisión y drenarse.

2. Si la herida no toca la boca del bebé, no hay inconveniente en seguir amamantando.

3. Si no puedes transitoriamente dar pecho de ese lado, extraerte leche (preferiblemente manualmente) mientras sanas, evita una congestión mamaria.

4. Puedes seguir amamantando por el otro pecho.

5. El descanso te ayuda mejorar. 


Texto extraído de:
http://www.portabebesayu.blogspot.com/

martes, 9 de noviembre de 2010

¡EL CUIDADO DE TU BEBE CON DIARREA!

Las deposiciones de un bebé normal o saludable son suaves y sueltas. Los bebés tienen deposiciones frecuentes durante el primero y segundo mes. Debido a esto, puede ser difícil decir cuando el bebé tiene diarrea.

La mayoría de los bebés tiene un patrón de deposiciones que es típico para ellos y puede cambiar lentamente con el tiempo. Busque lo siguiente para ayudar a determinar si su bebé tiene diarrea:

*Un aumento súbito en la frecuencia de sus deposiciones.
*Más de una deposición por alimentación.
*Deposiciones que parecen ser más acuosas.
Si su bebé no se está alimentando bien o tiene congestión nasal o fiebre, es más probable que los cambios que usted note correspondan a diarrea.


La mayor parte de la diarrea en niños es de corta duración. Por lo regular es causada por un virus y desaparece por sí sola. Otras causas de diarrea abarcan:

*Un cambio en la dieta del bebé o de la madre lactante.
*Uso de antibióticos por parte del bebé o de la madre lactante.
*Enfermedades raras como la fibrosis quística.
Los bebés y los niños pequeños (menores de 3 años) se pueden deshidratar rápidamente, de manera que se le debe vigilar con mucho cuidado. La deshidratación significa que el cuerpo no tiene agua o líquidos suficientes.

Señales de deshidratación leve:

*Resequedad en los ojos y llanto con pocas lágrimas o ausencia de éstas.
*Menos pañales mojados de lo usual.
*Bebé menos activo de lo usual o irritable.
*Boca ligeramente reseca.
Señales de deshidratación moderada:

*Piel reseca y sin elasticidad.
*Pereza o letargo.
*Ojos de apariencia hundida.
Señales de deshidratación severa:

*Ausencia de gasto urinario durante 8 horas.
*Cuando se pinza la piel entre los dedos, ésta no logra regresar rápido a su forma original.
*Fontanela (punto blando en la parte superior de la cabeza) hundida en bebés.
*Mucho letargo y posiblemente pérdida del conocimiento.
CUIDADOS EN EL HOGAR

Verifique que el niño reciba bastante líquido.

Si usted está amamantando:
El médico probablemente le recomendará que continúe haciéndolo. La alimentación con leche materna ayuda a prevenir la diarrea y también acelera la recuperación, pues esta contiene anticuerpos que protegen el tracto digestivo de las infecciones.
Si su bebé todavía parece estar sediento después o entre las sesiones de alimentación o lactancia, usted puede agregarle una solución de rehidratación oral, como Pedialyte. Con frecuencia, el pediatra le recomendará líquidos adicionales que contengan electrolitos. Siga las instrucciones del médico. No use bebidas para deportistas con los bebés pequeños.

Bebé que se alimenta con biberones exclusivamente:
Se puede utilizar la misma fórmula infantil. Quizá, un poco más diluida el primer día. Se recomienda que los biberones sean de menor volumen, aunque tenga que tomar más veces. Entre las tomas, ofrecer agua o soluciones de rehidratación.
Bebé que ya toma otros alimentos además del pecho o el biberón:
(En general, mayores de 6 meses).
Calditos con carne y papa molida o licuada en la mañana en vez de los lácteos
jugos o compotas preparadas a base de frutas como guayaba, durazno, pera o manzana. Igualmente, purés de papa, papillas de arroz, zumo de zanahoria y plátano.

Es importante no abandonar la dieta antes de cumplir cinco u ocho días de haberla comenzado, ya que la diarrea podría aparecer nuevamente.

Hable inmediatamente con su pediatra si hay signos de deshidratación. Si el bebé desarrolla signos de deshidratación moderada o severa, debe ser visto por un médico en seguida.

Lo siguiente puede ayudar a prevenir la dermatitis del pañal:

*Secado al aire.
*Cambios frecuentes del pañal.
*Ungüentos y cremas protectoras, como Desitin.
*Enjuagar las nalgas con agua.
*Reduzca el frotado del bebé al limpiarlo durante la diarrea.

Llame al pediatra si:

*Un recién nacido (menor de 3 meses) tiene diarrea.
  
*La diarrea contiene sangre, moco o pus.
  
*La fiebre y la diarrea duran más de 3 días.
  
*El niño parece deshidratado.
  
*El niño tiene más de 8 deposiciones en 8 horas.
  
*La diarrea no desaparece en los bebés mayores o dura 2 días o más en los niños.
  
*Los vómitos continúan por más de 24 horas.
Texto extraido de:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001965.htm
http://www.abcdelbebe.com/node/780
  

COMO CUIDAR A TU BEBE CON RESFRIADO?


Para cuando su bebé haya cumplido los 2 años, lo más probable es que ya haya sufrido entre 8 y 10 resfriados. Los resfriados son causados por ciertos virus. Son sumamente contagiosos y se diseminan fácilmente en el aire y por el contacto directo con superficies contaminadas.

Por ejemplo, usted puede tocar las manos de otra persona que tiene un resfriado y luego tocarse su propia nariz o boca. Si el virus del resfriado ha estado en las manos de la otra persona, usted también puede resfriarse.

Desafortunadamente, los resfriados forman parte de nuestra vida. Los síntomas duran alrededor de una semana y son muy conocidos: mucosidad y congestión nasal, estornudos, dolor de garganta, tos y fiebre baja.

Esos síntomas pueden resultar más incómodos para un bebé que para un niño o adulto. El bebé no puede soplarse la nariz y le cuesta respirar por la boca. La congestión nasal dificulta la succión del bebé e interfiere con la alimentación.

Llame al profesional de la salud de su bebé si es menor de 3 meses de edad y:

*Tiene fiebre (más de 100.4 ºF) o síntomas de resfriado. Lo más probable es que el profesional de la salud quiera examinar al bebé para cerciorarse de que no está incubando una enfermedad más grave.

*Si rechaza varias tomas de leche.

*Si está más irritable que lo usual, o tiene mucho sueño.

*Llame también si su bebé más grande o hijo:

*Desarrolla una fiebre de más de 102 ºF

Tiene una tos que después de una semana no mejora o empeora. No le administre productos para la tos y la gripe de venta libre a los bebé o niños menores de 2 años de edad. De acuerdo con la Administración de los Alimentos y las Drogas, estos medicamentos pueden causar efectos secundarios serios y amenazantes.

*Tiene congestión nasal que perdura más de 10 a 14 días.

*Tiene dolor de garganta que empeora.

*Tiene dificultades al respirar.

*Se le manifiesta el dolor de oídos o dolor en la cara.

A pesar de que no existe una cura para el resfriado, usted puede hacer que su bebé esté más cómodo. Si tiene problemas de succión:

*Use una pera de goma para succionarle y destaparle la nariz antes de alimentarlo.

*El médico puede recomendar gotas nasales de solución salina (agua salada) en agua tibia para despejar la congestión.

*Dejar que el bebé duerma en posición casi sentado también puede ayudar a disminuir la congestión.

*Hay que darles liquido frecuentemente.

*Debe avitarse el encierro, exceso de abrigo, de calefaccion y de cambios bruscos de temperatura.



texto extraido de:http://www.nacersano.org/centro/9256_10069.asp

sábado, 30 de octubre de 2010

SEGURIDAD CON LOS MEDICAMENTOS PARA EL NIÑO

Apunta siempre el medicamento que debe tomar tu hijo y cómo debe tomarlo.En la consulta del pediatra lo tenemos todo claro, pero al salir o a la hora de administrarlo es cuando surgen las preguntas.

Resuelve todas tus dudas antes de salir de la consulta del pediatra, y no des nada por sabido: ¿Podemos esperar algún efecto secundario? ¿Hemos de tomar alguna medida especial? ¿Puede recordarnos cuántos días y cuántas tomas?

Comprueba que el nombre que figura en el envase de la medicina coincide con lo que te han recetado.

Confirma que tienes la medicina para tu hijo en la presentación recetada por el médico (jarabe, suspensión, comprimido) y en la cantidad indicada por él.

Sigue estrictamente la frecuencia indicada por el pediatra en las tomas: no te saltes tomas, ni las adelantes.

Hay que terminar siempre el periodo de administración estipulado por el médico, sobre todo si estamos dando antibióticos al niño , incluso si el ha mejorado.

Tu hijo debe tomar el medicamento exactamente el número de días recetado por el pediatra. Ni uno más, ni uno menos.

No debemos dar nunca una dosis de medicina mayor de la recomendada al niño pensando que le hará más efecto. Podría ser altamente perjudicial para su salud.

Bajo ningún concepto hay que dar a los niños medicinas para adultos, ni siquiera en dosis inferiores.

Tampoco se debe administrar a un niño un medicamento recetado para otro niño, aunque pensemos que tienen la misma enfermedad.

Avisa al médico cuanto antes si tu hijo sufre una reacción tras tomar el fármaco.

Cuidado con los envases de las medicinasPor supuesto, guarda las medicinas lejos del alcance y la vista de los niños.

Revisa siempre la caja o envase del medicamento: asegúrate de que está en perfecto estado y no existen signos de manipulación de ningún tipo.

Es fundamental usar siempre la tapa de seguridad de los frascos de medicinas si la llevan, y volver a ponerla correctamente después de cada uso. En el caso de medicinas o suplementos con contenido en hierro, hay que tener especial cuidado, pues han llegado a provocar serios envenenamientos accidentales en niños menores de tres años.
TOMADO  DE


martes, 19 de octubre de 2010

¿Falta de leche materna? ¿Baja producción?



Si en principio una mujer tiene la capacidad de amamantar y se ha visto que mujeres desnutridas o que viven en medios insalubres o con exhaustivas jornadas laborales pueden amamantar a sus bebés;
 ¿Cuál es la razón para que una madre piense que no tiene suficiente leche? porqué se escucha tanto: “no soy buena lechera”, o “no pude amamantar a mi bebé”.

¿Por qué no es tan común ver a una madre amamantando y si lo es, ver bebés alimentados por otros medios y porqué muchas madres experimentan un temprano destete o la introducción de suplementos que reemplazan la lactancia?.


 ! Exploremos algunas de las múltiples causas!

Causas fisiológicas de la madre:
Son pocos los casos, pero la capacidad de amamantar puede verse afectada por ciertas enfermedades crónicas o pasajeras, problemas en el desarrollo de la glándula mamaria, serios problemas hormonales, cirugías de reducción de seno o biopsias en las cuales se cortan conductos lactíferos; cansancio, depresión o estrés severos o problemas de dolor, pezones agrietados o cándida, entre otros.

Problemas en el manejo de la lactancia:
Una lactancia exitosa parte del principio de la succión y el principio de la libre demanda. La succión del bebé bien acoplado al seno envía un mensaje al cerebro de la madre para que su cuerpo produzca leche: entre más succione el bebé, más leche produce el pecho materno y por consiguiente, entre menos succione el bebé, menos leche produce. La libre demanda significa que el bebé succiona cuando lo desea y durante el tiempo que quiera. Entonces, por ejemplo, si se sigue una rutina por reloj o se sustituyen tomas nocturnas de leche materna por suplementos y no hay libre demanda, las lactadas irán disminuyendo su frecuencia paulatinamente hasta llegar a un destete temprano, con las eventuales consecuencias de dolor y congestión mamaria.
Otro problema común se da cuando al principio se da una sobreproducción de leche, la sensación de los pechos llenos de leche y goteo, entre otros y luego estos síntomas desaparecen; muchas madres interpretan erróneamente que no tienen leche cuando en realidad la lactancia ha quedado establecida de manera óptima. Incomodidad, cansancio y tener que estar a disposición del bebé pueden incluirse dentro de la falta o disminución de leche por manejo de la lactancia.

La información:
Si bien muchos reciben información valiosa en los cursos de preparación prenatal, algunos no asisten o reciben información errónea, como por ejemplo, que tanto la leche materna como la suplementaria ofrecen los mismos beneficios. Hoy en día existe óptima y gratuita información sobre la lactancia a través de organizaciones dedicadas a este propósito y el personal de salud y las familias que esperan o tienen un bebé pueden solicitarla.

Causas relacionadas con el bebé:
Un bebé puede tener problemas para succionar y no estimular bien el pecho materno, estar enfermo, ser prematuro o tratarse de un recién nacido muy dormilón que no es despertado para amamantar, entre otros. También hay bebés con una necesidad de succión muy intensa o que necesitan el contacto frecuente con la madre y este reclamo permanente les hace pensar que no tienen suficiente leche. En este marco caben los bebés que se despiertan mucho para amamantar y bebés que están atravesando un pico de crecimiento y necesitan estimular el cuerpo de la mamá para que produzca más leche buscando el pecho más a menudo de lo acostumbrado. Estas señales podrían interpretarse erróneamente como falta de leche.

Causas relacionadas con el entorno familiar, social, médico, legal y laboral:
Un bebé criado a pecho necesita ser amamantado con mucha frecuencia; esta, situación puede generar comentarios como: “estás malcriando a tu bebé”, “se está acostumbrando a los brazos” o “no tienes suficiente leche y por eso quiere estar pegado todo el tiempo” y pueden generar desmotivación para seguir amamantando. Si la madre está abrumada por tareas del hogar o la atención a otros hijos, puede querer abarcar todos los frentes y ceder a presiones, abandonando o disminuyendo la lactancia.

La sociedad está acostumbrada a recibir imágenes de biberones en la publicidad o en las muñecas infantiles y es poco común encontrar imágenes orientadas a la lactancia materna.

En algunos centros de salud no permiten el contacto madre – bebé desde el principio, así se trate de un parto normal y sugieren a las madres alimentar con suplementos “mientras les baja la leche” o “para que descansen”.

Es escaso el cumplimiento de las normas de derecho internacional que regulan la manera en que las empresas que fabrican leche de fórmula deben publicitarla y comercializarla. Ejemplo de esto son las campañas de entrega gratuita de suplementos o publicidad orientada a la compra de estos.

En el ámbito laboral, las madres trabajadoras que amamantan no cuentan en ciertos países con licencias de maternidad lo suficientemente prolongadas como para amamantar. Aquí también se incluye la falta de un espacio privado e higiénico en los sitios de trabajo para extraer o almacenar la leche materna, lo cual genera una disminución en los tiempos de extracción y problemas para almacenar leche que bien podría dársele al bebé cuando se está lejos de él.

Si se revisan los factores que se relacionan con la falta de leche, se puede decir que no siempre son indicativos de su ausencia y si es viable su solución, es posible mantener o retomar la relación de lactancia. Con información y apoyo se puede evitar la innecesaria introducción de suplementos que pueden eventualmente desencadenar alergias, sobrealimentación (hay bebés que no controlan el flujo de leche que sale de la tetina del biberón), molestias estomacales y confusión de succión (la manera de agarrar el pecho es distinta de la manera de agarrar la tetina del biberón); suplementos que de no necesitarse constituyen una barrera a los beneficios de la leche materna en cuanto a supervivencia, desarrollo, crecimiento del niño, salud y bienestar de la madre.

Texto extraido de: Calderón Bogoslavsky,Valeria.<<¿Falta de leche materna?¿Baja producción?>>,(2009)Http://portabebesayu.blogspot.com/2009/12/ninos-de-leche-falta-de-leche-materna.html

jueves, 7 de octubre de 2010

¿Durante cuánto tiempo debo amamantar?

Escrito por Diane Wiessinger MS, IBCLC (Consultora Certificada Internacional en Lactancia).

El hecho de amamantar a tu bebé aunque sólo sea durante un día es el mejor regalo que puedes hacerle. La lactancia natural es casi siempre la mejor elección para tu bebé. Si en este momento no te parece la mejor opción para ti, estas recomendaciones puede que te ayuden.

SI AMAMANTAS A TU BEBÉ DURANTE TAN SOLO UNOS DÍAS...

Habrá recibido el calostro, o primera leche. Al darle a su recién estrenado organismo los anticuerpos y la comida que espera, la lactancia materna le otorga a tu bebé su primera –y más fácil- “inmunización”, y ayuda a su sistema digestivo a funcionar sin problemas. El amamantamiento es el comienzo que tu bebé espera, y ayuda a tu propio cuerpo a recuperarse del parto. ¿Por qué no usar el tiempo de que dispones en el hospital para preparar a tu bebé para la vida a través del don de la lactancia natural?


SI AMAMANTAS A TU BEBÉ DURANTE CUATRO O SEIS SEMANAS...

Le habrás ayudado a superar la fase más crítica de su infancia. Los recién nacidos que no son amamantados son mucho más susceptibles de enfermar o ser hospitalizados, y tienen muchos más problemas digestivos que los bebés amamantados. Además, al cabo de 4 ó 6 semanas, probablemente ya habrás superado cualquier pequeña preocupación que puedas haber tenido relacionada con dar el pecho. Haz un serio intento de amamantar durante un mes, llama a La Liga de la Leche o a un Grupo de Apoyo a la Lactancia si tienes cualquier duda, y podrás entonces decidir si quieres seguir amamantando.


SI AMAMANTAS A TU BEBÉ DURANTE 3 Ó 4 MESES...

Su sistema digestivo habrá madurado considerablemente, y tolerará mejor las substancias extrañas que hay en la leche de fórmula. Sin embargo, si existe un historial de alergias en la familia, le ayudarás a reducir el riesgo de padecerlas si esperas algunos meses más antes de añadir nada de nada a su dieta de leche materna. Y el hecho de no darle nada más que tu leche durante los primeros cuatro meses le aporta una alta protección frente a las infecciones de oído durante todo un año.


SI AMAMANTAS A TU BEBÉ DURANTE 6 MESES...

Será mucho menos proclive a sufrir reacciones alérgicas a la leche de fórmula y a cualquier otro alimento. Llegado este punto, su cuerpo probablemente esté preparado para aceptar otro tipo de comida, tanto si destetas como si no. Darle el pecho durante al menos 6 meses le ayuda a tener mejor salud durante su primer año de vida, y reduce tu propio riesgo de sufrir cáncer de mama. Si amamantas a tu bebé durante 6 meses o más, podrás reducir enormemente el riesgo de que padezca infecciones de oído o cáncer infantil. Y una lactancia materna en exclusiva y frecuente durante los primeros seis meses de vida de tu bebé, siempre que no te haya vuelto la regla, tiene un efecto anticonceptivo del 98%.


SI AMAMANTAS A TU BEBÉ DURANTE 9 MESES...

Le habrás ayudado a atravesar la fase de desarrollo cerebral y corporal más rápida y más importante de su vida gracias al alimento que fue diseñado para él: tu leche. Es más, podrás ver cómo tu bebé está más alerta y es más activo que aquellos bebés que no han recibido los beneficios de la leche materna. El destete puede ser algo muy sencillo a esta edad… ¡pero también lo es seguir con la lactancia! Si llegados a este punto no quieres destetar a tu bebé, ten por seguro que es porque has estado disponible para él no sólo para alimentarlo, sino también para darle confortabilidad.


SI AMAMANTAS A TU BEBÉ DURANTE UN AÑO...
Puedes evitarte el gasto y las incomodidades de la leche de fórmula. Su organismo “de un año” puede ya probablemente tolerar la mayoría de la comida que se sirve en vuestra mesa. Muchos de los beneficios que tu bebé ha obtenido de este año de lactancia materna los disfrutará durante toda su vida. Tendrá un sistema inmunitario más fuerte, por ejemplo, y será mucho menos probable que necesite ortodoncia o sesiones de logopedia. La Academia Americana de Pediatría recomienda amamantar durante al menos un año, para así asegurar la correcta nutrición y la salud de tu bebé.


SI AMAMANTAS A TU BEBÉ DURANTE 18 MESES...

Habrás continuado dándole los nutrientes que necesita y también protección frente a las enfermedades en una etapa en que éstas son habituales en otros bebés. Tu bebé seguramente tenga ya bien introducida la alimentación complementaria. Ha tenido tiempo de desarrollar un vínculo sólido contigo, lo que supone un punto de partida saludable para su futura independencia. Y ya es lo suficientemente mayor como para que podáis manejar juntos el proceso de destete, a un ritmo adecuado para él. Un ex General Cirujano estadounidense decía: “Es un bebé afortunado… aquél que toma el pecho hasta los dos años.”


SI DESTETAS A TU NIÑO CUANDO ESTÉ PREPARADO...

Podrás estar segura de haber cubierto sus necesidades físicas y emocionales de un modo saludable y natural. En aquellas culturas donde no existe la presión de destetar, los niños tienden a tomar el pecho durante al menos dos años. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF aconsejan la lactancia materna durante la primera infancia: “La leche materna es una fuente importante de energía y proteínas, y ayuda al niño a protegerse de la enfermedad durante su segundo año de vida.”(1).

Tu leche le aporta anticuerpos y otras sustancias protectoras mientras continuas lactando, y las familias de niños pequeños amamantados a menudo ven que sus facturas médicas son menores que las de sus vecinos durante los años siguientes. Las madres que han dado a sus hijos una lactancia prolongada tienen un riesgo de desarrollar cáncer de mama todavía menor. Los niños amamantados por mucho tiempo tienden a ser más seguros de sí mismos, y es menos probable que se chupen el dedo o usen objetos de transición (osito, mantita).

La lactancia materna puede ayudaros a superar los llantos, caídas y rabietas que conlleva la primera infancia, y contribuye a que las enfermedades sean más benignas y llevaderas. Es una “herramienta multiusos” que no querrás perder. No te preocupes de si tu hijo querrá mamar toda la vida. Todos los niños dejan de hacerlo algún día, independientemente de lo que tú hagas (y andan por ahí más niños de teta de los que imaginas).

Tanto si amamantas durante un día como si lo haces durante varios años, la decisión de dar el pecho a tu bebé es algo que nunca lamentarás. Y cuando llegue el momento del destete, recuerda que es un gran paso para los dos. Si eliges destetar antes de que tu hijo esté preparado, hazlo gradualmente, y con amor.

Fuente: www.babyayu.com
1.) Facts for Life: A Communication Challenge, published by UNICEF, WHO, and UNESCO, 1989
2.) Katherine Dettwyler. A Time to Wean. Breastfeeding Abstracts vol 14 no 1 1994
copyright ©1997 Diane Wiessinger, MS, IBCLC. Used with Permission/.

lunes, 4 de octubre de 2010

Oferta del mes: 25 de Septiembre al 25 de Octubre 2010


Set Primeros Comienzos

Un gran regalo con todo lo neceario para la lactancia materna. Incluye el Extractor de Leche ISIS para extraer la leche directamente en los tarritos conserveros y biberones anticólico para alimentar al bebé. Todos los productos incluidos pueden ser esterilizados de manera rápida y segura en el esterilizador a Vapor de Microondas.

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